¿Qué entendemos por trauma y cómo distinguimos un trauma simple de uno complejo?

La comprensión del trauma es esencial para reconocer cómo influye en nuestra vida y cómo podemos sanar. Peter Levine, en su obra Sanar el trauma, nos ofrece una perspectiva detallada sobre las diferentes formas en las que el trauma se manifiesta y cómo afecta a nuestro cuerpo y mente. A continuación, exploramos qué es el trauma y las características que diferencian el trauma simple del complejo, clave para abordar la sanación de forma efectiva.

Trauma Simple: Respuesta del Cuerpo a Eventos Puntuales

El trauma simple, también conocido como trauma de un solo evento, se refiere a la respuesta de nuestro cuerpo y mente ante un suceso específico que supera nuestras capacidades de afrontamiento en el momento. Este tipo de trauma puede derivar de eventos como accidentes, desastres naturales o procedimientos médicos inesperados. Levine (2010) destaca que, aunque se trate de un evento único, puede dejar una huella significativa en forma de ansiedad, hipervigilancia y respuestas de sobresalto intensas.

Desde una perspectiva neurobiológica, el trauma simple está asociado a una activación repentina del sistema nervioso simpático. Esta respuesta prepara al cuerpo para enfrentar la amenaza percibida, pero si la energía de supervivencia no se libera adecuadamente, los síntomas pueden perdurar mucho después del evento original (Levine, 2010).

Trauma Complejo: La Marca de Experiencias Prolongadas

El trauma complejo se distingue por la exposición repetida y prolongada a situaciones de estrés o peligro, particularmente cuando la persona se siente atrapada o indefensa. Este tipo de trauma es común en entornos de abuso infantil, violencia doméstica o negligencia emocional. Levine y otros expertos, como van der Kolk (2014), subrayan que el trauma complejo no solo afecta la capacidad de regulación emocional, sino que también deja una huella profunda en el sentido de identidad y en la forma en que la persona se relaciona con los demás.

A nivel cerebral, el trauma complejo altera las funciones de las áreas implicadas en la memoria emocional y la integración sensorial. Los individuos que han vivido trauma complejo pueden experimentar disociación, sentimientos de vergüenza y patrones de apego inseguro, que influyen en la forma en que se vinculan y perciben su entorno (Levine, 2010).

El EMDR: Una Técnica Efectiva para Abordar el Trauma

Entre las diversas técnicas de tratamiento del trauma, la Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares (EMDR) se ha consolidado como una herramienta eficaz. Esta terapia, desarrollada por Francine Shapiro, ayuda a las personas a procesar y resolver recuerdos traumáticos de una manera segura y controlada. Durante las sesiones de EMDR, se utilizan movimientos oculares o estímulos bilaterales para facilitar la integración de las memorias traumáticas, promoviendo que el cerebro las reprocese de manera adaptativa. Levine también reconoce la importancia de técnicas como el EMDR en la sanación, ya que ayudan a desbloquear las respuestas emocionales atrapadas y a restaurar la capacidad de autorregulación del sistema nervioso. Integrar métodos somáticos y EMDR puede potenciar el proceso de recuperación, brindando una vía hacia un bienestar más integral.

Sanación: Escuchar al Cuerpo y Respetar el Proceso Emocional

Levine enfatiza que la verdadera sanación del trauma no solo implica reconfigurar la mente, sino también trabajar con el cuerpo, que guarda las memorias de las experiencias traumáticas. La liberación de la energía atrapada en el cuerpo y la atención consciente a las sensaciones físicas son pasos esenciales para restaurar el equilibrio y reducir los síntomas del trauma. Las técnicas de enfoque somático y mindfulness son herramientas efectivas para ayudar en este proceso (Levine, 2010).

Un Camino Integral hacia la Recuperación

Distinguir entre trauma simple y complejo permite reconocer las necesidades específicas de cada proceso de sanación. Mientras que el trauma simple puede abordarse con un enfoque orientado a resolver el impacto de un solo evento, el trauma complejo necesita un tratamiento más extenso, que incluya la creación de un entorno seguro y la liberación gradual de las emociones atrapadas.

Como nos recuerda Levine, el cuerpo tiene una capacidad natural de sanación cuando se le da espacio y oportunidad para procesar las experiencias de manera respetuosa. Este enfoque integral resuena con prácticas que priorizan la conexión entre cuerpo y emoción como caminos hacia una vida más plena y conectada.

Referencias

  • Levine, P. A. (2010). In an Unspoken Voice: How the Body Releases Trauma and Restores Goodness. North Atlantic Books.
  • van der Kolk, B. (2014). The Body Keeps the Score: Brain, Mind, and Body in the Healing of Trauma. Viking.
  • Shapiro, F. (2018). Eye Movement Desensitization and Reprocessing (EMDR) Therapy: Basic Principles, Protocols, and Procedures.

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