Cómo desarrollar resiliencia ante los cambios inesperados

Los cambios inesperados forman parte de la vida. Una ruptura sentimental, una enfermedad repentina, un despido, una mudanza forzada o incluso momentos de transformación interior pueden dejarnos desorientados, como si nos hubieran quitado el suelo bajo los pies. Es en esos momentos cuando entra en juego una de nuestras herramientas más poderosas: la resiliencia.

La resiliencia es la capacidad de adaptarnos positivamente ante la adversidad, y aunque algunas personas parecen tenerla de forma natural, la realidad es que se puede entrenar y fortalecer a lo largo de la vida. No significa ser invulnerables o no sentir dolor, sino ser capaces de transitar por esas experiencias sin quedarnos atrapados en ellas.


¿Cómo cultivar la resiliencia en el día a día?

1. Cambiar la forma de pensar el cambio

A menudo interpretamos los cambios como amenazas, especialmente cuando no los hemos elegido. Sin embargo, desde una mentalidad de crecimiento, podemos empezar a verlos como posibilidades. ¿Qué puedo aprender de esto? ¿Cómo puede esta experiencia ayudarme a crecer? Adoptar esta mirada no elimina el malestar, pero nos coloca en una posición más activa y menos víctima frente a lo que ocurre. .

2. Reforzar el autocuidado emocional y físico

La resiliencia se apoya en un sistema nervioso regulado. Dormir bien, alimentarse de forma equilibrada, moverse con frecuencia y tener espacios de descanso no son lujos: son necesidades básicas para sostenernos cuando todo alrededor se tambalea. También incluye el cuidado emocional: ser amables con nosotros mismos, poner límites y buscar momentos de calma en la rutina.

3. No hacerlo en soledad

Una red de apoyo —ya sea familia, amistades o un profesional de la salud mental— puede marcar la diferencia. Compartir lo que sentimos, recibir contención y sentirnos vistos por otros amortigua el impacto emocional de los cambios. La conexión humana tiene un poder reparador profundo.

4. Trabajar en nuestras creencias y en el diálogo interno

Muchas veces, lo que más nos desestabiliza no es el cambio en sí, sino lo que nos decimos sobre él. «No voy a poder con esto», «Esto es el fin», «Siempre me pasa lo mismo»… Estas ideas intensifican el malestar y nos dejan sin recursos. En terapia se trabaja en identificar estos pensamientos automáticos y transformarlos por otros más realistas y compasivos.

5. Procesar experiencias pasadas que aún nos afectan

A veces los cambios actuales activan heridas antiguas no resueltas. Cuando sentimos que estamos reaccionando de forma desproporcionada o repetimos patrones de sufrimiento, puede ser útil explorar esas raíces. En este sentido, la terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) ha demostrado ser eficaz para trabajar traumas y bloqueos emocionales. Este enfoque permite integrar experiencias difíciles para que dejen de interferir con el presente.

6. Desarrollar la atención plena

La práctica del mindfulness nos entrena para estar presentes, observar nuestras emociones sin dejarnos arrastrar por ellas y volver, una y otra vez, al momento presente. Esta capacidad nos protege frente a la ansiedad anticipatoria y la rumiación mental, dos enemigos comunes de la resiliencia.


La resiliencia se entrena

No hay recetas mágicas ni tiempos universales para «superar» algo. La resiliencia no es un estado ideal al que hay que llegar, sino un proceso que se va construyendo. A veces significa seguir caminando aunque sea lentamente. Otras, aceptar que necesitamos parar, pedir ayuda y reorganizarnos.

En terapia, trabajamos junto7as para encontrar tu forma de sostenerte ante los cambios, conectando con tus propios recursos, y permitiéndote crecer desde lo vivido, sin forzarte a «estar bien» cuando no lo estás.

Si estás atravesando un momento de transición o pérdida, recuerda que no tienes que hacerlo solo/a. Pedir apoyo también es un acto de fortaleza.

Referencias

  1. Health.com. Mental Health Practices to Build Resilience.
  2. American Psychological Association. Building your resilience.
  3. Yildirim, M. & Arslan, G. (2023). The role of cognitive behavioral therapy in fostering resilience: A meta-analytic review. Journal of Cognitive Psychotherapy.
  4. Shapiro, F. (2017). Eye Movement Desensitization and Reprocessing (EMDR) therapy: Basic principles, protocols, and procedures. The Guilford Press.

Foto y texto: Nicoleta Casangiu


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