Brexpiprazol y TEPT: un estudio reciente

Cuando hablamos de salud mental y trauma, la palabra tratamiento suele sonar esperanzadora. Pero, ¿qué pasa cuando los tratamientos no funcionan? ¿Qué ocurre cuando, tras meses de medicación y terapia, los síntomas siguen ahí, persistentes como un eco del pasado?

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) es una de esas condiciones que desafía incluso a los protocolos más establecidos. Y en ese contexto, empieza a resonar un nombre con fuerza: brexpiprazol.

Hoy quiero contarte sobre un estudio reciente que explora esta posibilidad y, más allá de los datos, compartir lo que eso puede significar para quienes sienten que ya lo han probado todo.


La necesidad de nuevas opciones

Muchas personas con TEPT enfrentan una lucha silenciosa. A veces no es solo el recuerdo del trauma lo que duele, sino el cansancio de sentir que ninguna estrategia da resultados. Hay personas que viven con el trauma cada día. No porque quieran, sino porque su cuerpo y mente no encuentran descanso, ni siquiera con tratamiento. ¿Qué pasa cuando la terapia no es suficiente? ¿Cuando los antidepresivos ya no ayudan?

Es en ese espacio donde surge la pregunta: ¿y si hay algo más?


Un estudio reciente

Un equipo de psiquiatras estadounidenses liderado por Marion y Black (2024) decidió mirar más de cerca el brexpiprazol, un antipsicótico atípico que se ha usado en casos de depresión resistente y esquizofrenia. Su perfil farmacológico único —con efectos moduladores sobre dopamina y serotonina— parecía tener potencial en síntomas que no ceden con antidepresivos.

Diseñaron una serie de casos clínicos con cinco pacientes adultos que no habían respondido a tratamientos previos para TEPT, todos con historias de trauma severo: abuso infantil, violencia sexual, trauma militar.


¿Qué observaron?

Tras doce semanas de tratamiento con brexpiprazol entre 1 y 2 mg al día (como complemento a la medicación de base), los resultados fueron llamativos:

  • Reducción de síntomas disociativos (como flashbacks o despersonalización) en 3 de los 5 casos.
  • Mejoría en irritabilidad, hipervigilancia y ansiedad social.
  • Dos pacientes reportaron mejoras significativas en el sueño y estado de ánimo.
  • Efectos secundarios leves, como somnolencia temporal y cefaleas, pero sin interrupciones del tratamiento.

¿Qué significa esto para ti o alguien cercano?

No se trata de una cura milagrosa. Tampoco de una solución rápida. Pero sí de algo muy valioso: una posibilidad. El hecho de que un fármaco con otro enfoque neurobiológico muestre resultados donde otros no, abre una puerta que antes parecía cerrada.

Y en salud mental, una puerta abierta puede significar mucho.


Lo que más me conmovió al leer este estudio no fueron las gráficas, sino los relatos: una mujer que volvió a dormir sin sobresaltos, un hombre que pudo ir a una reunión familiar sin sentir que estaba en peligro.

Porque al final, los tratamientos no se miden solo en escalas clínicas, sino en la vida cotidiana que devuelven.

El rol irremplazable de la psicoterapia

Aunque el brexpiprazol muestra señales prometedoras, la medicación por sí sola no es suficiente. El trauma no vive solo en la química cerebral, sino también en la memoria, en los vínculos, en el cuerpo. Por eso, la psicoterapia sigue siendo el pilar fundamental del tratamiento del TEPT. Ya sea terapia EMDR o enfoques más integradores como el sensorimotor o la terapia somática, el acompañamiento terapéutico permite resignificar el trauma, recuperar el control emocional y reconstruir desde dentro. La medicación puede abrir la puerta, pero la psicoterapia es la que ayuda a cruzarla y sostener el paso.


Referencias

Marion, M. S., & Black, R. J. (2024). Brexpiprazole as a Novel Antipsychotic for Trauma-Related Disorders: A Case Series. Journal of Psychopharmacology.

Foto: Cristi Ursea Texto: Nicoleta Casangiu


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