A veces sentimos cosas que no sabemos cómo explicar. Emociones que se acumulan en el cuerpo, recuerdos que pesan, pensamientos que nos dan vueltas sin encontrar salida. Y ahí, en medio de esta confusión, la poesía aparece como una especie de refugio: un espacio donde podemos dejar lo que nos duele sin necesidad de explicarlo todo.
No hay que ser poeta para escribir lo que sentimos. No hace falta buscar palabras perfectas ni seguir reglas. A veces, basta con escribir una frase suelta, una imagen, una pregunta. Algo tan simple como: “Hoy me siento como un río desbordado” o “Llevo la nostalgia pegada a la piel”. Y en ese instante, lo que parecía imposible de decir empieza a tomar forma.
¿Por Qué la Poesía Nos Ayuda a Conectar Con Nuestras Emociones?
La poesía tiene una cualidad única: nos permite expresar lo que sentimos sin necesidad de explicarlo del todo. Davoudimoghadam (2024) encontró que escribir poesía en terapia facilita la introspección y ayuda a liberar emociones que a veces ni siquiera sabíamos que estaban ahí.
¿Qué tiene la poesía que nos ayuda tanto?
✔ Nos permite poner en palabras lo que nos cuesta decir de otra forma.
✔ Crea una distancia segura para mirar nuestras emociones sin sentirnos abrumados.
✔ Nos conecta con nuestra creatividad y nuestra propia historia.
✔ Nos ayuda a hacer las paces con experiencias difíciles.
Según Verhaeghe (2024), el acto de escribir activa partes del cerebro relacionadas con la regulación emocional. Es decir, cuando escribimos lo que sentimos, nuestro sistema nervioso responde bajando la intensidad de la ansiedad y ayudándonos a procesar mejor lo que nos pasa.
Cómo Usar la Poesía Para Escucharte a Ti Mismo/a
No tienes que ser escritor ni buscar rimas perfectas. La poesía, cuando es honesta, siempre encuentra su propia forma de hablar.
1. Escribe sin pensar demasiado
No busques palabras bonitas ni frases elaboradas. Escribe como si estuvieras hablando contigo mismo. Algo como: “Estoy cansado de llevar este peso invisible” o “Hoy me gustaría desaparecer entre los árboles”.
2. Usa imágenes para describir lo que sientes
Las emociones se entienden mejor cuando las transformamos en algo visual. ¿Tu tristeza es un mar en calma o una tormenta? ¿Tu ansiedad es un hilo tenso o un pájaro atrapado?
3. Lee poesía que te haga sentir acompañado/a
A veces, cuando leemos a otros, nos damos cuenta de que no estamos solos en lo que sentimos. Poetas como Rupi Kaur, Mario Benedetti, Pablo Neruda han escrito sobre el amor, la pérdida, la nostalgia y la vida con una cercanía que resuena en cualquiera de nosotros.
4. Comparte si te sientes listo/a
Escribir puede ser un acto muy personal, pero también puede ser liberador compartirlo con alguien de confianza. O tal vez con nadie, y dejarlo ahí, como testigo de lo que fuiste sintiendo en ese momento.
La Poesía Nos Sostiene
No siempre es fácil hablar de lo que sentimos. A veces, ponerlo en palabras nos asusta porque tememos hacerlo real. Pero la poesía nos da una salida diferente: un lugar donde podemos dejar lo que nos pesa sin miedo al juicio, sin la presión de encontrar explicaciones.
No se trata de escribir algo hermoso, sino de escribir algo verdadero. Porque cuando nos atrevemos a mirar hacia dentro, incluso a través de un verso torpe, nos damos la oportunidad de entendernos un poco mejor.
Referencias
- Davoudimoghadam, F. (2024). Representation of poetry therapy in Khayyam’s quatrains.
- Verhaeghe, F. (2024). The Therapeutic Benefit of Poetry.
Foto y texto: Nicoleta Casangiu


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