El apego desorganizado en la relación de pareja

Hay relaciones que se viven con una mezcla intensa de deseo de cercanía y miedo profundo. La misma persona que atrae también puede generar desconfianza, tensión o necesidad de huida. Esta vivencia contradictoria suele tener que ver con el apego desorganizado.

Desde la psicología, entendemos este estilo de apego no como una incoherencia personal, sino como el resultado de experiencias tempranas donde el vínculo fue fuente de seguridad y de amenaza al mismo tiempo.


¿Qué es el apego?

El apego es la forma en que aprendemos a relacionarnos emocionalmente con las figuras importantes de nuestra vida, especialmente en los primeros años. A través de estas primeras relaciones, el sistema nervioso aprende si el mundo relacional es un lugar seguro o imprevisible.

A grandes rasgos, en la edad adulta solemos movernos entre cuatro formas de apego, que no son etiquetas fijas, sino estrategias aprendidas en función de nuestras experiencias tempranas y relacionales.

El apego seguro permite estar en relación sin perderse: hay capacidad de intimidad, de pedir apoyo y de regular las emociones sin que la cercanía o la distancia del otro se vivan como una amenaza. El vínculo es un lugar de sostén, no de alarma.

El apego ansioso aparece cuando el vínculo importa tanto que el sistema nervioso entra en alerta ante cualquier señal de posible pérdida. No es dependencia ni “amar demasiado”, sino una estrategia aprendida en contextos donde la disponibilidad emocional fue inconsistente, imprevisible o ambigua.
La atención se desplaza hacia el otro —sus mensajes, sus silencios, su tono, sus cambios— y la regulación emocional queda, en gran parte, ligada a la respuesta externa. Cuando el otro está, hay alivio; cuando se distancia, aparece la angustia.

El apego evitativo se organiza desde la distancia. La cercanía emocional se vive como invasiva o peligrosa, y la autosuficiencia, el control o el retraimiento funcionan como formas de protección frente a la vulnerabilidad.

El apego desorganizado, que es el que desarrollamos en este artículo, combina, a la vez, la necesidad intensa de cercanía con el miedo a ella. El vínculo es vivido como deseado y amenazante al mismo tiempo, lo que puede generar relaciones intensas y confusas, con movimientos de acercamiento y retirada, porque el sistema nervioso no encuentra una estrategia estable de seguridad.

Por ejemplo, cuando una figura cuidadora puede ser cariñosa en algunos momentos y asustar, desbordarse o dañar en otros, el niño no puede organizar una respuesta clara. Necesita al otro, pero acercarse no siempre es seguro.

Este aprendizaje queda grabado de forma profunda y se reactiva más adelante en las relaciones íntimas.


¿Qué es el apego desorganizado?

El apego desorganizado se caracteriza por la ausencia de una estrategia estable para manejar la cercanía emocional. La persona oscila entre acercarse y alejarse, entre buscar al otro y protegerse de él.

Este patrón suele formarse en contextos donde hubo miedo, violencia, negligencia emocional grave o figuras cuidadoras imprevisibles. El mensaje interno que queda es contradictorio:
necesito el vínculo, pero el vínculo no es seguro.


Apego desorganizado y regulación emocional

Desde el punto de vista psicológico, el apego desorganizado se asocia con grandes dificultades en la regulación emocional. Las emociones pueden aparecer de forma intensa, confusa o desbordante.

Por ejemplo, una discusión puede activar una reacción muy intensa, seguida de desconexión, bloqueo o sensación de vacío. No es falta de coherencia: es un sistema nervioso que no tuvo una base segura desde la que organizarse.


Apego desorganizado y malestar emocional

Las investigaciones muestran que el apego desorganizado se asocia con mayor vulnerabilidad a ansiedad, depresión y síntomas relacionados con el trauma.

Esto puede expresarse como:

  • cambios bruscos de estado emocional,
  • dificultad para confiar,
  • vergüenza intensa,
  • miedo a ser dañado o abandonado,
  • sensación de no tener un lugar seguro en la relación.

Por ejemplo, la persona puede desear profundamente una relación estable y, al mismo tiempo, sentir pánico cuando la relación se vuelve íntima.


¿Cómo se manifiesta el apego desorganizado en la pareja?

En la relación de pareja, el apego desorganizado puede manifestarse como:

  • relaciones muy intensas y caóticas,
  • alternancia entre idealización y rechazo,
  • miedo a la cercanía y al abandono al mismo tiempo,
  • conductas contradictorias (acercarse y retirarse de forma brusca),
  • dificultad para sostener la confianza.

La pareja puede sentirse confundida, sin entender qué cambia de un momento a otro.


La transformación del apego desorganizado en la vida adulta

El trabajo terapéutico con apego desorganizado requiere un ritmo especialmente cuidadoso. El primer objetivo no es la relación de pareja, sino la seguridad interna.

En terapia se trabaja para:

  • regular el sistema nervioso,
  • crear experiencias relacionales predecibles,
  • integrar vivencias traumáticas,
  • diferenciar pasado y presente,
  • construir una sensación interna de mayor estabilidad.

Por ejemplo, aprender a reconocer cuándo una reacción pertenece al pasado y cuándo al presente, o a permanecer en el vínculo sin sentirse en peligro.


El apego desorganizado no es una falta de coherencia ni una dificultad sin solución. Es una huella profunda de experiencias relacionales difíciles.

Con un acompañamiento adecuado, es posible empezar a organizar el vínculo desde un lugar más seguro. Lo que se aprendió en un contexto de miedo puede transformarse cuando aparece una relación que ofrece estabilidad, cuidado y tiempo.

Fuentes

  • Main, M., & Solomon, J. (1990). Procedures for identifying infants as disorganized/disoriented during the Ainsworth Strange Situation.
  • Lyons-Ruth, K., & Jacobvitz, D. (2008). Attachment disorganization: Genetic factors, parenting contexts, and developmental transformation.
    En J. Cassidy & P. R. Shaver (Eds.), Handbook of Attachment (2nd ed.). Guilford Press.
  • Schore, A. N. (2012). The Science of the Art of Psychotherapy. New York: Norton.
  • Dagan, O., Facompré, C. R., & Bernard, K. (2018). Adult attachment representations and depressive symptoms: A meta-analysis. Journal of Affective Disorders, 236, 274–290.

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